BANGKOK (AP) — Los equipos de búsqueda en Myanmar recuperaron más cadáveres de los escombros de los edificios el viernes, una semana después que un fuerte sismo matara a más de 3.300 personas, al tiempo que la atención se centra en las urgentes necesidades humanitarias en un país de antemano devastado por una guerra civil en curso.
El jefe humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher, quien también es el coordinador de ayuda de emergencia, llegó el viernes a Myanmar en un intento por impulsar medidas tras el sismo del 28 de marzo. Antes de su visita, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, hizo un llamado a la comunidad internacional para que aumente de inmediato la financiación para las víctimas del terremoto “para igualar la magnitud de esta crisis”, y pidió acceso sin restricciones para llegar a los necesitados.
“El terremoto ha intensificado el sufrimiento con la temporada de monzones a la vuelta de la esquina”, afirmó.
El ejército de Myanmar y varios grupos clave de resistencia armada han declarado ceses al fuego tras el sismo a fin de facilitar el flujo de ayuda humanitaria.
Pero la Oficina de Derechos Humanos de la ONU acusó el viernes al ejército de continuar con los ataques, afirmando que se registraron más de 60 luego del temblor, incluyendo 16 desde que el ejército anunció un alto el fuego temporal el miércoles.
“Insto a detener todas las operaciones militares y a centrar la atención en asistir a los afectados por el sismo, así como a garantizar un acceso sin trabas a las organizaciones humanitarias que están listas para apoyar”, dijo el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk. “Espero que esta terrible tragedia pueda ser un punto de inflexión para el país hacia una solución política inclusiva”.
Al anunciar su cese al fuego, el ejército agregó que aún tomará medidas “necesarias” contra los grupos de resistencia, si utilizan el cese al fuego para reagruparse, entrenar o lanzar ataques, y los grupos han dicho que se reservan el derecho de defenderse.
En 2021, el ejército de Myanmar dio un golpe de Estado al gobierno democráticamente elegido de Aung San Suu Kyi, desatando lo que se ha convertido en una guerra civil.
El sismo empeoró una crisis humanitaria ya grave: había más de 3 millones de personas desplazadas de sus hogares y casi 20 millones necesitadas antes que ocurriera, de acuerdo con Naciones Unidas.
El general senior Min Aung Hlaing, jefe del gobierno militar, dijo que el número de muertos por el terremoto ha llegado a 3.301, con 4.792 heridos y alrededor de 221 desaparecidos, según un informe en la televisora estatal MRTV. Se encuentra en Bangkok asistiendo a una reunión cumbre de líderes de la región de la Bahía de Bengala.
Es una rara visita del general, quien usualmente restringe sus pocos viajes al extranjero a los aliados Rusia y China. Él y su gobierno son rechazados y sancionados por las naciones occidentales por usurpar el poder y sus presuntas violaciones de derechos humanos al reprimir la oposición y llevar a cabo una guerra brutal.
El Reino Unido, que ya había donado 13 millones de dólares para comprar artículos de emergencia como alimentos, agua y refugio, prometió 6,5 millones de dólares adicionales para igualar un llamado del Comité de Emergencia por Desastres de Myanmar, según la embajada del Reino Unido en Yangón.
El Programa Mundial de Alimentos señaló que hasta ahora ha llegado a 24.000 sobrevivientes, pero estaba ampliando sus esfuerzos para asistir a 850.000 con ayuda alimentaria y en efectivo durante un mes.
Muchos equipos internacionales de búsqueda y rescate también estaban en el lugar, y ocho equipos médicos de China, Tailandia, Japón, Bangladesh, Bután, Filipinas, Indonesia y Rusia operan en Naipyidó, según el gobierno militar de Myanmar. Otros cinco equipos de India, Rusia, Laos, Nepal y Singapur estaban ayudando en la región de Mandalay, y equipos de Rusia, Malasia y el bloque de naciones de la ASEAN estaban asistiendo en la región de Sagaing.
Estados Unidos ha prometido 2 millones de dólares en ayuda de emergencia y envió a tres personas para evaluar la mejor manera de responder, dadas las drásticas reducciones de la asistencia exterior estadounidense.
El viernes, se recuperaron cinco cuerpos de los escombros en la capital Naipyidó y en la segunda ciudad más grande, Mandalay, cerca del epicentro del terremoto de magnitud 7,7 del 28 de marzo, informaron las autoridades. El último rescate reportado ocurrió el miércoles, unas 125 horas después del temblor, cuando un hombre fue sacado de los escombros de un hotel en Mandalay.
El sismo también sacudió a la vecina Tailandia, derribando un rascacielos en construcción en Bangkok, donde el trabajo de recuperación continuaba el viernes. En total, 22 personas han sido halladas muertas y 35 heridas, principalmente en el sitio de construcción. ___
Los periodistas de The Associated Press Edith M. Lederer en Naciones Unidas y Jamey Keaten en Ginebra contribuyeron a este despacho. ___ Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.